SHERPA

por Jon Marin

“GUERRERO EN EL DESIERTO” es el disco que nos devuelve a SHERPA al mundo rockero. Me dice: “Somos como los vampiros y la sangre rockera nos llama; me ha picado el escorpión que llevo dentro y aquí estoy de nuevo”.

¿Dónde has estado metido? ¿Qué hacías?
Moviéndome en la vida. Haciendo cosas diversas: Un musical para unas amigas, he compuesto para Paulina Rubio, producciones para discográficas... Por ejemplo, el segundo disco de Coyote Dax; lo hicimos en Nashville (EE.UU.) y fue una experiencia muy gratificante rodearse de los mejores músicos de Country.

¿Y qué te pica (aparte del escorpión) para sacar un disco en solitario en 2004?
Pues las cosas que me afectan: la política, los dramas del mundo, etc. Las cosas buenas que me alegran... Necesitaba expresarlo, plasmar ideas y sensaciones que tenía. He de reconocer que pensé que nunca volvería al Rock. Me afectó mucho la ruptura del Barón y no renegaba de la música pero sí del Rock, de toda la mierda que hay alrededor, de la gentuza, de este mundo tan pequeño y tan cutre. Pero he visto con agrado que este mundillo ha adquirido en estos años más profesionalidad y una seriedad que merece tenerse en cuenta. También hay más camaradería entre compañeros; ha sido una sorpresa agradable.

Antes de empezar de nuevo, ¿se te ocurrió dar un toque a tus ex compañeros de Barón Rojo?
No, porque la relación no era buena antes; ahora es neutra, pero por mi parte sí sería buena si ellos quisieran, yo tengo la mano tendida. No guardo rencor, se necesita mucha energía para guardar rencor y eso me agota; aunque no olvido las cosas malas que me hicieron... ni las que yo hice, claro.

Das entonces el paso en solitario y tú, que has sido componente de la banda más famosa de Heavy Metal de España, ¿cómo presentarías este disco: de Heavy, de Hard Rock, de Rock a secas...?
Es un disco de Sherpa, y el que me conozca sabe que no voy de abanderado de nada. No voy vestido de Heavy ni me pide el cuerpo ponerme un uniforme. Es un disco de alguien con carácter, mala leche, ternura, sensibilidad, que sabe reírse... Es variado y con marcha.

Se me ocurre que éste podría ser el disco de Barón Rojo de 2004... y con éxito. Parece que desde que te fuiste, ‘los Barones’ no han encontrado ese lado comercial que ayuda a que se venda un disco.
Mucha gente, cuando estaba en Barón, decía que yo no era Heavy, ¡y gracias a Dios!, porque la mezcla del ‘background’ y la historia como guitarristas de Blues y Rock de los hermanos De Castro, el estilo ‘jazzístico’ y de conservatorio de Hermes y mis raíces del Beat y de la Fusión, nos vinieron muy bien. Esa mezcla fue explosiva. Y, además, tuve la suerte de hacer estribillos comerciales, que suelen ser alegres y optimistas, y se te quedan. Si la canción está bien hecha, tiene de todo y encima es bonita, mejor que mejor. Esa es la piedra filosofal del músico. ¡Ojalá se consiguiera siempre!, y con Barón dimos con ello muchas veces.

Comenta algo sobre dos temas -elige tú- del disco.
En “Guerrero en el desierto” expreso un sentimiento de abatimiento que tuve durante años por la ruptura con el Barón Rojo y explico la suerte que tuve de encontrar un libro que me hizo muy bien: “Las enseñanzas de Don Juan" de Carlos Castaneda, un antropólogo que dice cosas interesantísimas. Me hizo resurgir. Y en “Sueños ahogados” me meto en el asunto de las pateras. Se me parte el alma cuando veo decenas de cadáveres en la playa y resulta que el padre espiritual de esa pobre gente tiene una de las mayores fortunas del mundo; sus súbditos escapan de él y prefieren ahogarse a vivir en una tierra sin futuro, sin porvenir, donde no tienen derechos humanos ni nada. Y tenía que decirlo aunque sé que protestar en este plan no es bueno porque enseguida te fichan, pero ya dije que “aunque siempre vigiléis y mis datos proceséis, no es tan fácil hacerme callar y resistiré hasta el fin.” Resistiré protestando por lo que tenga que protestar.

Ojalá sea por muchos años, Sherpa, y alegrándonos con discos tan excelentes como este con el que has decidido regresar.
Antes de acabar, nuestro protagonista me anunció que ya tenía formada una banda (él con el bajo, dos guitarristas, batería y teclados) y que en su gira, que comenzará al poco de que leas esto, piensa presentar al menos tres cuartos del contenido de “Guerrero en el desierto” más todos los temas que compuso en Barón Rojo. No te pierdas sus conciertos.

GRUPO: Sherpa
DISCO: Guerrero en el desierto
COMPAÑÍA: Jaja! / Buckaroo
WEB: www.miradadeangel.com
CRITICA: Jorge Grande
Tras casi quince años lejos de la escena rockera, el que fuera bajista, cantante y colíder en Barón Rojo (para mí siempre él fue el líder), José Luis Campuzano, ‘Sherpa’, nos presenta su nuevo disco en solitario. Los más nostálgicos del Barón se llevarán una grata sorpresa con alguno de los temas, como el que da título al CD y “Al centro del corazón”, toda una declaración de principios sobre el derecho de ser Heavy con AC/DC de fondo. El single “Flor de invernadero” es todo un himno, una gran crítica a todos esos ‘triunfitos’ que hasta hace poco copaban el mercado discográfico, con las colaboraciones de Carlos (Sober), Fortu y Julio Castejón en las voces y coros. Pero en el disco no solo rezuma el Rock Duro al que nos tenía acostumbrados en ‘los barones’, tres de los once temas pertenecen a su lado más ‘beatleniano’: Una revisión de uno de sus clásicos en época de Módulos “Dos mil años tristes”, una versión de “House of the rising sun”, que popularizaran The Animals (y en la que Hermes Calabria colabora en la batería), y “John”, canción dedicada a... sí, a John Lennon. El disco es muy variado, no llega a ser la continuación de Barón Rojo, pero tampoco lo es de su carrera como solista ‘ye-ye’ de los setenta; es, en definitiva, un buen disco de Rock. Se le echaba mucho de menos.
PD: El CD viene acompañado del libro “Dando la nota”, escrito por Sherpa y su esposa Carolina Cortés (autora de muchas de las letras de Barón Rojo), cuya primera edición –pieza de coleccionista- salió en 1988.
 
 
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© Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Septiembre 2004