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¿Dónde
has estado metido? ¿Qué hacías?
Moviéndome en la vida. Haciendo cosas diversas: Un musical para
unas amigas, he compuesto para Paulina Rubio, producciones
para discográficas... Por ejemplo, el segundo disco de Coyote
Dax; lo hicimos en Nashville (EE.UU.) y fue una experiencia muy
gratificante rodearse de los mejores músicos de Country.
¿Y
qué te pica (aparte del escorpión) para sacar un disco en
solitario en 2004?
Pues las cosas que me afectan: la política, los dramas del mundo,
etc. Las cosas buenas que me alegran... Necesitaba expresarlo, plasmar
ideas y sensaciones que tenía. He de reconocer que pensé
que nunca volvería al Rock. Me afectó mucho la ruptura del
Barón y no renegaba de la música pero sí
del Rock, de toda la mierda que hay alrededor, de la gentuza, de este
mundo tan pequeño y tan cutre. Pero he visto con agrado que este
mundillo ha adquirido en estos años más profesionalidad
y una seriedad que merece tenerse en cuenta. También hay más
camaradería entre compañeros; ha sido una sorpresa agradable.
Antes
de empezar de nuevo, ¿se te ocurrió dar un toque a tus ex
compañeros de Barón Rojo?
No, porque la relación no era buena antes; ahora es neutra, pero
por mi parte sí sería buena si ellos quisieran, yo tengo
la mano tendida. No guardo rencor, se necesita mucha energía para
guardar rencor y eso me agota; aunque no olvido las cosas malas que me
hicieron... ni las que yo hice, claro.
Das
entonces el paso en solitario y tú, que has sido componente de
la banda más famosa de Heavy Metal de España, ¿cómo
presentarías este disco: de Heavy, de Hard Rock, de Rock a secas...?
Es un disco de Sherpa, y el que me conozca sabe que no voy de abanderado
de nada. No voy vestido de Heavy ni me pide el cuerpo ponerme un uniforme.
Es un disco de alguien con carácter, mala leche, ternura, sensibilidad,
que sabe reírse... Es variado y con marcha.

Se
me ocurre que éste podría ser el disco de Barón Rojo
de 2004... y con éxito. Parece que desde que te fuiste, ‘los
Barones’ no han encontrado ese lado comercial que ayuda a que se
venda un disco.
Mucha gente, cuando estaba en Barón, decía
que yo no era Heavy, ¡y gracias a Dios!, porque la mezcla del ‘background’
y la historia como guitarristas de Blues y Rock de los hermanos
De Castro, el estilo ‘jazzístico’ y de conservatorio
de Hermes y mis raíces del Beat y de la Fusión,
nos vinieron muy bien. Esa mezcla fue explosiva. Y, además, tuve
la suerte de hacer estribillos comerciales, que suelen ser alegres y optimistas,
y se te quedan. Si la canción está bien hecha, tiene de
todo y encima es bonita, mejor que mejor. Esa es la piedra filosofal del
músico. ¡Ojalá se consiguiera siempre!, y con Barón
dimos con ello muchas veces.
Comenta
algo sobre dos temas -elige tú- del disco.
En “Guerrero en el desierto” expreso un sentimiento
de abatimiento que tuve durante años por la ruptura con el Barón
Rojo y explico la suerte que tuve de encontrar un libro que me
hizo muy bien: “Las enseñanzas de Don Juan"
de Carlos Castaneda, un antropólogo que dice cosas
interesantísimas. Me hizo resurgir. Y en “Sueños
ahogados” me meto en el asunto de las pateras. Se me parte
el alma cuando veo decenas de cadáveres en la playa y resulta que
el padre espiritual de esa pobre gente tiene una de las mayores fortunas
del mundo; sus súbditos escapan de él y prefieren ahogarse
a vivir en una tierra sin futuro, sin porvenir, donde no tienen derechos
humanos ni nada. Y tenía que decirlo aunque sé que protestar
en este plan no es bueno porque enseguida te fichan, pero ya dije que
“aunque siempre vigiléis y mis datos proceséis,
no es tan fácil hacerme callar y resistiré hasta el fin.”
Resistiré protestando por lo que tenga que protestar.
Ojalá
sea por muchos años, Sherpa, y alegrándonos con discos tan
excelentes como este con el que has decidido regresar.
Antes de acabar, nuestro protagonista me anunció que ya tenía
formada una banda (él con el bajo, dos guitarristas, batería
y teclados) y que en su gira, que comenzará al poco de que leas
esto, piensa presentar al menos tres cuartos del contenido de “Guerrero
en el desierto” más todos los temas que compuso
en Barón Rojo. No te pierdas sus conciertos.
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GRUPO:
Sherpa
DISCO: Guerrero en el desierto
COMPAÑÍA: Jaja! / Buckaroo
WEB: www.miradadeangel.com
CRITICA: Jorge Grande |
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Tras
casi quince años lejos de la escena rockera, el que fuera
bajista, cantante y colíder en Barón Rojo (para mí
siempre él fue el líder), José Luis Campuzano,
‘Sherpa’, nos presenta su nuevo disco en solitario.
Los más nostálgicos del Barón se llevarán
una grata sorpresa con alguno de los temas, como el que da título
al CD y “Al centro del corazón”, toda una declaración
de principios sobre el derecho de ser Heavy con AC/DC de fondo.
El single “Flor de invernadero” es todo un himno, una
gran crítica a todos esos ‘triunfitos’ que hasta
hace poco copaban el mercado discográfico, con las colaboraciones
de Carlos (Sober), Fortu y Julio Castejón en las voces y
coros. Pero en el disco no solo rezuma el Rock Duro al que nos tenía
acostumbrados en ‘los barones’, tres de los once temas
pertenecen a su lado más ‘beatleniano’: Una revisión
de uno de sus clásicos en época de Módulos
“Dos mil años tristes”, una versión de
“House of the rising sun”, que popularizaran The Animals
(y en la que Hermes Calabria colabora en la batería), y “John”,
canción dedicada a... sí, a John Lennon. El disco
es muy variado, no llega a ser la continuación de Barón
Rojo, pero tampoco lo es de su carrera como solista ‘ye-ye’
de los setenta; es, en definitiva, un buen disco de Rock. Se le
echaba mucho de menos.
PD: El CD viene acompañado del libro “Dando la nota”,
escrito por Sherpa y su esposa Carolina Cortés (autora de
muchas de las letras de Barón Rojo), cuya primera edición
–pieza de coleccionista- salió en 1988. |
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conoclypusfbm@telefonica.net
91.519.50.60
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©
Los+Mejores Rock Magazine. Madrid. Septiembre 2004 |
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